Con baja autoestima se complica la solución de conflictos

jueves, 21 de marzo de 2013

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Rechazo a las relaciones sexuales. Imagen enviada por el autor

"La adversidad y la perseverancia pueden diseñar tu vida. Ellas dan un valor y 
autoestima que no tiene precio". Scott Hamilton
Israel Manuel Fagundo Pino / israelmanuel@infomed.sld.cu / Viernes, 21 de Diciembre de 2012 08:41




La autoestima es la apreciación que tenemos de nuestros valores, en ella influyen pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos tenido durante nuestra existencia, todo ello conforma un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, una sensación de no ser lo que esperábamos. La autoestima influye en los éxitos y los fracasos, la autosatisfacción, y el bienestar psíquico. En determinadas situaciones de conflicto la autoestima se pone a prueba. Te expongo un ejemplo de ello.


Karelia es una mujer de unos 36 años, con tres matrimonios, desde hace dos meses está separada de su última pareja, debido a que el esposo, padre de sus hijos, con el que lleva 10 años de casada, mantenía una relación extramatrimonial, algo inaceptable para ella. Desde hacía más de un año no tenía relaciones sexuales porque su pareja no lo deseaba, por demás la criticaba constantemente, le decía que ya no sentía igual cuando hacían el amor, y hasta la humillaba con frases hirientes y denigrantes. Pero ella soportaba con la esperanza de que las cosas cambiaran. En todo ese tiempo sufría, descuidó su aspecto personal, su trabajo, sus intereses, y finalmente llegó a un episodio depresivo.

Hasta ese momento Karelia era una profesional excelente, atractiva, con un buen trabajo, dos hijos a los cuales había atendido con esmero, siempre había proyectado diversas motivaciones y magníficas relaciones sociales, aunque a veces se sentía insegura y trataba siempre de “caer bien a los demás”. Un día llegó a mi consulta, acompañada por una hermana, y me planteó el conflicto por el que estaba atravesando, me comentó: “Después de los problemas con mi esposo ya no soy la misma, he llegado a un estado en que nada me importa, a veces me siento culpable de lo sucedido y he llegado al punto que ni a mis hijos los atiendo bien… Me siento deprimida, con la autoestima en el piso”.

- ¿Y qué te ha llevado a este estado? Le pregunté.

- La situación con mi esposo, el me ha cambiado, me ha hecho perder mi entereza, acabó con mi autoestima.

- ¿El acabó con tu autoestima y tu entereza?… ¿o tu permitiste que el acabara con ellas?
- 
Karelia comenzó a llorar… Me mantuve en silencio por un rato y repetí las mismas preguntas. El llanto se hizo más intenso. 

Pasamos a varios análisis y conveniamos algunas sesiones de psicoterapia. Evidentemente esta mujer estaba pasando por un momento de crisis y no encontraba la manera, los recursos, las herramientas para remontar sus conflictos. Estaba consciente de que había permitido muchas situaciones que la violentaban, y poco a poco fue dejando que todo su potencial como ser humano se derrumbara, a punto que en su estado depresivo intentó quitarse la vida, estuvo hospitalizada y los médicos que la asistieron la enviaron a mi consulta, donde insistía mucho en que su compañero la había llevado a ese extremo.

Algunas amigas le aconsejaron que pusiera en práctica numerosas “fórmulas”, le comentaron que su matrimonio había fracasado y que ella había sido la culpable. La propia madre le dijo: “Este es un nuevo fracaso, no sé ha dónde piensas llegar con tu vida”. Con ellas discutía fuertemente, pues le hacían sentir culpable, lo cual ella no lo consideraba cierto, pero en el fondo estos pareceres constituían cargas negativas y pensamientos irracionales que ella había incorporado.

Karelia, con cara angustiada, retorciéndose las manos, algo temblorosa, me preguntó:

- Doctor… ¿usted cree que debo terminar con mi matrimonio?
 
- Esa no es una decisión mía, se trata de una decisión muy personal que tendrás que tomar tú, tal vez no en este momento. Creo que debes recuperar tu equilibrio emocional, mejorar tu depresión, recuperar tu autoestima, poner tus ideas en orden… Luego podrás determinar lo que vas a hacer.

Y me pregunto: ¿Fue su compañero quien le arrebató su autoestima? ¿Fue él quien motivó su desestructuración y pérdida de control? ¿Fue el culpable de la tentativa de suicidio de su esposa?

No podemos colocar fuera de nosotros lo que nos sucede, o más bien, lo que permitimos que nos suceda. Nadie es responsable de nuestra autoestima, de eso somos responsables nosotros mismos. Nuestra felicidad y bienestar no están en manos de segundas o terceras personas. Permitir eso sería establecer lazos de dependencia que frenan nuestro desarrollo como seres humanos.

Todos los días enfrentamos cosas o sucesos que afectan la forma en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos. Por ejemplo, podemos confiar en nuestras ideas y sentido común de una forma clara y decidida, o podemos tener muchas dudas y sentirnos afectados fácilmente por otras personas que no piensan igual o nos dicen que lo que hacemos o pensamos no es lo correcto. 

¿Esta situación vivida por la paciente la condena al fracaso de su vida? De ninguna manera, ella debe tener en cuenta que no se puede vivir con apego porque como dijera un escritor “no es lo mismo amar que depender”. 

Existen ideas, actitudes, posturas, que indican baja autoestima, lo cual clarifiqué con esta paciente. 

Una persona con baja autoestima suele ser insegura, desconfía de las propias facultades y no quiere tomar decisiones por miedo a equivocarse. Necesita de la aprobación de los demás pues tiene muchos complejos. Suele tener una imagen distorsionada de sí misma, tanto en lo que se refiere a rasgos físicos como de su valía personal o carácter. Todo esto le produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con otras personas. Por lo regular siempre está pendiente del qué dirán o pensarán sobre ella, pues tiene un miedo excesivo al rechazo, a que le juzguen mal y a ser abandonada. 

La dependencia afectiva que posee es resultado de su necesidad de aprobación, ya que no se quiere lo suficiente como para valorarse positivamente.

Algunos elementos que evidencian baja autoestima en las personas:

• Falta de confianza en sí mismas.

• Visión distorsionada de sí mismas y de los demás.

• Bajo rendimiento.

• Una vida personal infeliz.

• Autocrítica dura y excesiva que las mantiene en un estado de insatisfacción consigo misma.

• Hipersensibilidad a la crítica, por lo que se sienten exageradamente atacadas, heridas; echan la culpa de sus fracasos a los demás o a la situación; cultivan resentimientos.

• Indecisión por miedo exagerado a equivocarse.

• Deseo innecesario por complacer, por lo que no se atreven a decir no, pues temen desagradar y ser “abandonadas”.

• Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora a hacerlo todo superbién, lo que conduce a un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la perfección exigida.

• Culpabilidad neurótica, por lo que se acusan y se condenan por conductas que no siempre son objetivamente inadecuadas, exageran la magnitud de sus errores y los lamentan indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo.

• Irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar, aún por cosas superfluas.

• Una visión negativa generalizada: todo lo ven negro, su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo; unido a una falta del gozo de vivir.

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